Quitar la flacidez

¿Quitar la flacidez es posible? ¡Por supuesto que sí! Aunque muchas veces parece imposible recuperar la firmeza de la piel para lucir un cuerpo tonificado, lo importante es ser constantes e introducir desde ya hábitos para mantenerse en forma y para evitar que el cuerpo se nos quede “blandito”.

La flacidez se produce cuando la piel pierde colágeno y elastina, las sustancias que mantienene la piel elástica y en su sitio, pero las causas son muy diversas, y no son exclusivas de la gente con sobrepeso.

¿Quieres saber qué hacer para evitar la flacidez?

Lo primero para evitar la flacidez es prevenirla, y para eso es fundamental saber qué cosas producen una pérdida de colágeno y elastina:

  • Tomar el sol (especialmente en la gente de piel clara).
  • Subir y bajar de peso muy rápidamente.
  • El sendentarismo (se pierde masa ósea y muscular).
  • Una alimentación pobre en proteínas.
  • Los cuerpos redondeados y/o propensos al sobrepeso sufren flacidez con mayor facilidad.

Así, para prevenir la flacidez conviene tomar el sol con mesura y siempre con filtro solar, mantener el peso constante (o adelgazar poco a poco en caso de que sea necesario), hacer ejercicio físico, y llevar una dieta sana y equilibrada, pobre en grasas y azúcares refinados.

Una vez que la flacidez ya se ha presentado, la manera de combatirla es muy similar a la manera de prevenirla, aunque exige más compromiso, especialmente en lo referente a hacer ejercicio de forma frecuente.

Lo ideal es alternar ejercicios aeróbicos (la natación es muy recomendable, porque activa todos los músculos del cuerpo ) con otros de tonificación. Si hay alguna zona del cuerpo en la que notas especialmente la flacidez, busca ejercicios específicos para esa área, con el objeto de trabajarla más a fondo. Aquí ya hemos hablado de algunos ejercicios ideales para abdomen, piernas o brazos, pero no dudes en preguntar también en tu gimnasio, para que te guíen en tus rutinas deportivas.

Otro punto fundamental es alcanzar tu peso ideal de manera gradual, o, si ya estás en él, mantenerlo. Para ello, lleva una dieta equilibrada, baja en grasas y con un aporte suficiente de proteínas (en torno al 15% de las calorías diarias deben provenir de proteínas). También es bueno llevar una dieta rica en antioxidantes (presentes en la mayoría de frutas y verduras). Sin olvidar la importancia de mantener la piel bien hidratadada desde fuera y desde dentro -bebiendo abundante agua-, y evitar el tabaco.

Por último, y especialmente en los casos en los que la flacidez se produce tras una bajada de peso repentina, las cremas reafirmantes pueden resultar de mucha utilidad. Los beneficios son más notables si se aplican a diario, pero sobre todo cuando se realiza un suave masaje en sentido circular para favorecer la penetración de la crema. Para saber qué tipo de crema necesitas y en qué dosis, consulta con un dermatólogo o especialista en belleza.

¿Cómo combates tú la flacidez?

Vía Flickr: Lululemon Athletica

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