Mantener el peso ideal

Mantener el peso ideal no es nada fácil, especialmente si te ha costado llegar a él. Y es que al ponerse a dieta para adelgazar, más difícil que conseguir el objetivo, es mantenerlo en el tiempo.

Para no vivir eternamente pendiente de regímenes, bajando y subiendo de peso en un bucle infinito hace falta interiorizar hábitos de alimentación saludables. Es decir, que comer bien pase de ser un esfuerzo a ser una costumbre. Pero no te desmoralices, ¡está comprobado que solo hacen falta 21 días para convertir algo en un hábito!

Para ayudarte durante ese primer mes y que consigas mantener tu peso ideal, te dejo aquí algunas recomendaciones:

1.Descubre cuánto comer

Lo primero es saber, no solo qué debes comer, sino también cuanto. Ya hemos hablado muchas veces de la dieta equilibrada, y estoy segura de que ya te lo sabes todo: muchas frutas y verduras, carnes y pescados bajos en grasas…. El problema es que a veces pensamos que con comer una ensalada estamos a salvo, pero si la encharcamos de aceite y nos comemos tres platos… como que vamos sumando calorías.  Cuánto comer depende de cada persona, pero una vez que ya comes sano es importante ver si la báscula sube o baja, en cuyo caso estarías comiendo menos o mas de lo que te corresponde.

2. Restringe las tentaciones

Por comer un día un dulce no va a acabarse el mundo (y tampoco conviene obsesionarse con los alimentos “prohibidos”), pero haber acabado la dieta no significa “barra libre” para devorar lo que uno quiere, o pronto tendrás que volver a ponerte a dieta. Raciónate los caprichos y compénsalos con el resto de la comida del día (si vas a tomar un brownie de chocolate de postre, hazte de primero una ensalada, no una hamburguesa con patatas fritas, por ejemplo). Y sobre todo, antes de tomar un alimento muy calórico párate dos minutos a pensar si realmente lo necesitas y cuanto piensas comer. Es buena idea coger el trozo que en frío te parezca aceptable y guardar el resto antes de comenzar a comer.

3. No te saltes el desayuno

Igual piensas que saltándote el desayuno te ahorrarás unas cuantas calorías que podrás “aprovechar” en la siguiente comida, pero lo cierto es que todo lo que consigues a largo plazo es ralentizar tu gasto metabólico y llegar al mediodía con un hambre canina (y muy poco autocontrol). Por otro lado, ten en cuenta que las calorías consumidas en el desayuno se queman antes de llegar a la siguiente comida, así que no se acumulan. Si tienes miedo de que el desayuno sea excesivo, échale un ojo a estos desayunos light.

4. Evita el estrés

El estrés es una de las principales causas de engorde, ya que la ansiedad dificulta el autocontrol cuando nos encontramos ante la comida. Así, por ejemplo, tendemos a comer más rápido.

Concéntrate en lo que estás haciendo (comer) y mastica despacio, eso hará que no comas más de lo necesario. Además, conviene tomar alimentos antiestrés como los ricos en magnesio o en vitaminas del grupo B (verduras de hoja verde, cereales, lácteos…).

5. Acelera tu metabolismo

Eso te permitirá mantener el peso con más facilidad. Lo primero es hacer 5 comidas ligeras al día, porque ayuda a controlar la ansiedad por comer, y al mismo tiempo, hace que el cuerpo se encuentre constantemente quemando energía. Por otro lado, es fundamental conseguir músculo. Hacer ejercicio te permitirá gastar muchas más calorías incluso en reposo, y te dará un cuerpo tonificado. Todo ventajas, ¿no?

6. Planifica las comidas

Eso te permitirá comer de manera equilibrada a lo largo del día. Si llegas a casa sin saber que hacerte de cena, te invadirá la pereza y acabarás pidiéndote una pizza. Además, debes mantener siempre la despensa llena de productos sanos y evitar comprar lo que sabes que no te conviene. Si no lo tienes en casa, no podrás comerlo. Para ello, vete a la tienda con la lista en la mano, una vez que hayas decidido el menú para los siguientes días, y cíñete a ella.

¿Qué otros trucos tienes para mantenerte en tu peso ideal?

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