Grasas saturadas

Las grasas saturadas son las grasas malas por excelencia, ya que suben el colesterol malo y bajan el bueno. Sin embargo, hay determinados alimentos beneficiosos que llevan grasas saturadas, y que no hay que demonizar por eso.

Las grasas en general, suelen verse como algo prescindible, pero cumplen una importante función en el cuerpo. No sólo aportan energía (mucha más que carbohidratos y proteínas), sino que también son esenciales para el buen funcionamiento del cerebro, la coagulación de la sangre y para conseguir una piel y cabello sanos y fuertes.

Sin embargo, hay muchos tipos diferentes de grasas, y las personas con colesterol alto o riesgo de cardiopatía deben restringir al máximo el consumo de grasas saturadas.

Una persona sana debe consumir alrededor de un 30% de calorías diarias provenientes de grasas, y las saturadas nunca deben superar el 10% de las calorías diarias.

Las grasas saturadas se encuentran en alimentos de procedencia animal como los lácteos (leches, quesos, mantequilla, nata), los huevos y las carnes grasosas, embutidos y patés. También se encuentran en los aceites de palma y coco, y en todos los productos que lleven grasas trans (bollería industrial y pre-cocinados, por ejemplo).

De los productos con grasas trans puedes prescindir por completo, ya que no aportan nada beneficioso para el organismo. En cuanto al resto de productos con grasas saturadas, lo ideal es controlar su consumo, prefiriendo lácteos desnatados y carnes magras. Especialmente en el caso de personas con problemas de colesterol, es esencial controlar las etiquetas de los productos que se consumen para vigilar que no haya grasas saturadas ocultas.

Por último, recuerda que en niños pequeños (menores de 2 anos) no conviene restringir el consumo de grasas, ya que son importantes para el desarrollo del cerebro. Así que, a menos que el médico indique lo contrario, no es recomendable que consuman lácteos desnatados.

 

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