Empezar a correr

Empezar a correr no resulta nada fácil para los novatos, pero porque no lo afrontamos bien. ¿Por qué no? Básicamente, porque al comenzar con esta actividad nos puede el entusiasmo. Llegamos al parque con nuestro flamante chándal nuevo, y echamos a correr como si nos persiguiera el diablo…3 minutos, que es lo que aguantamos antes de estar con la lengua fuera y (sentirnos) al borde del infarto.

Entonces llegamos a la conclusión que correr no es para nosotros, que es aburrido y que cansa demasiado. ¡Gran error! Si al empezar a correr lo hacemos de forma moderada, combinando el trotar con el caminar, y siempre respetando nuestras limitaciones físicas, poco a poco notaremos un gran bienestar mental, y las ventajas de hacer uno de los ejercicios más completos que existen.

¿Vemos algunos truquillos para que cuando te estrenes en esto de correr sea todo un éxito?

Si estás acostumbrado a hacer otros deportes como nadar, jugar al fútbol, al tenis o hacer aeróbic, probablemente empezar a correr no sea muy complicado para ti. Por contra, salir del sendentarismo y comenzar a correr a diario exige mucho esfuerzo y cierta capacidad de sacrificio.

Lo primero es tener en cuenta que vale la pena. Correr es un ejercicio muy beneficioso para tu salud: fortalece el corazón y el sistema inmunitario, es uno de los ejercicios más eficaces para bajar peso, ayudando a tonificar las piernas, te hace ganar flexibilidad y contribuye a liberarte del estrés.

Sin embargo, no puedes comenzar de repente ni ponerse metas demasiado lejanas. Lo ideal los primeros días es correr de forma muy ligera, haciendo 2 o 3 veces a la semana un ejercicio de unos 15 minutos donde combinemos dos minutos de trotar con uno de caminar rápido. Poco a poco iremos aumentando tanto el tiempo total como los minutos de velocidad, pero de manera muy progresiva, para que el cuerpo se vaya adaptando de forma natural. Te sorprenderás (y animarás) mucho cuando veas que ya puedes correr una horita sin que parezca que vas a desplomarte de un momento a otro!

Para evitar problemas, conviene que te hagas con unos tenis para correr, con buena amortiguación y estabilidad. También es mejor comenzar corriendo por hierba o césped que por asfalto, ya que reduce el impacto articular durante las primeras sesiones . Por otro lado, recuerda que perder agua no sirve de nada, así que no te cubras como una cebolla para sudar más, porque todo lo que conseguirás será deshidratarte (sobre todo si no estás acostumbrado a hacer ejercicio).

El ritmo para correr debe ser moderado, que te permita a la vez mantener una conversación (aunque al principio parece imposible sea cual sea el ritmo). Además, conviene comenzar andando o con unos ligeros ejercicios de estiramiento, y lo mismo al acabar.

¿Te has propuesto empezar a correr este otoño?

Foto vía Flickr: Thomas Hawk

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