Colesterol LDL (o colesterol malo)

El colesterol LDL (más conocido como el colesterol malo) es el responsable de que al oír la palabra colesterol nos pongamos a temblar. Y es que existen dos tipos de colesterol, el LDL y el HDL, y tener el primero alto se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

El colesterol cumple una importante función en nuestro organismo (incluido el colesterol LDL): forma parte de diversas hormonas, ayuda a sintetizar la vitamina D, contribuye a nuestro buen funcionamiento neuronal y participa de la formación de tejidos y membranas. El problema es que cuando hay demasiado colesterol, se va adhiriendo a las paredes de los vasos sanguíneos, haciendo que estos se estrechen (y multiplicando el riesgo de  ataque cardíaco y derrame cerebral).

¿Quieres saber qué hacer para controlar el colesterol malo?

Los niveles de ambos tipos colesterol están en parte determinados por la genética, ya que se forman en el hígado de todas las personas. Pero los hábitos de vida tienen un peso fundamental, ya sea para combatir esa tendencia genética o para hacerla más acuciante.

¿Qué niveles de colesterol LDL son alarmantes? Se considera que una persona sana debería tener menos de 100 mg/DL, mientras que una persona en riesgo de problemas cardiovasculares, debería mantenerlo por debajo de 70. Superar los 130 mg/DL multiplica el riesgo cardiovascular.

El colesterol LDL se encuentra en todas las grasas saturadas, así como en las grasas trans. Por eso conviene seguir una dieta baja en grasas, y rica en fibra (fruta, verduras…).

Hay que evitar a toda costa los alimentos procesados, ricos en grasas trans, como la bollería industrial o los precocinados. Además, también se deben evitar las grasas saturadas presentes en mantequillas, natas, embutidos, carnes rojas. Los pescados y mariscos son en general buenos para el colesterol, pero se debe prescindir de gambas, langostinos y cigalas.

A la hora de cocinar, hay que olvidarse de los fritos, probando a cocinar los alimentos con otras técnicas como cocción, al horno o al vapor.

Los lácteos deben consumirse desnatados, y el aceite debe ser siempre vegetal (idealmente, de oliva). El aceite de coco y el palma están prohibidos a pesar de ser vegetales, ya que son ricos en grasas saturadas.

Más allá de la dieta hay una serie de hábitos que ayudan a reducir el colesterol bajo: hacer ejercicio físico regular, dejar de fumar, mantener el estrés a raya y prescindir del café y otras sustancias excitantes.

¿Cómo cuidas tu colesterol malo?

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